Wednesday, November 14, 2007

Tannatizado

Uno de mis placeres culpables es escuchar programas de cocina de diferentes partes del mundo. Aquí los sábados la radio pública (NPR) transmite un programa enfocado a descubrir las diferentes tendencias culinarias. El otro día, sin ir más lejos, hubo un show dedicado por completo a los vinos españoles y su inserción en el mundo, muy bueno.
Pero también me gusta escuchar programas chilenos, y hace poco descubrí que el cronista culinario Cesar Fredes tiene un programa en radio Cooperativa. Eso sí, no se a que hora ni que día. El tema es que la semana pasada se dedicó a analizar la comida uruguaya: asados, sándwich y vinos. Muy entretenido. Fredes se declara fanático de la comida del país oriental, pero, señores, un enemigo de sus vinos y en especial de la cepa que por estos días está en la boca de todos o casi todos: el tannat.
Según Fredes el tannat es un vino desequilibrado y muy, pero muy acido, del que pocos ejemplares han podido sacar cosas buenas. Para él, la cepa que salva por esas latitudes es el albariño. Mmm, raro, no?
Aun no lo he probado, pero siguiendo a lo que me ha dicho Ricardo el Tannat promete, se ve y huele bien. El aun nos debe un comentario sobre esta cepa, sin embargo un amigo que conocí por estos lados me advirtió que uno de los mejores brebajes que ha probado en su vida ha sido un Tannat uruguayo, pasando por sobre, según él, vinos califonanos, frances o chilenos. El tannat es una bebida taninosa, especial y que hay que saber descubrirla. Me dijo.
Al oírlo me dio rabia, como Ricardo y Zach , así se llama él, han probado el tannat y yo no. Partí hacia una tienda de vinos cerca de mi casa, revisé, busque, pero no encontré; así que pregunté.
Y el vendedor me miró con una cara de exijo una explicación y se largó… No lo puedo creer esta es la cuarta vez en tres días que me preguntan por el Tannat… que salio un artículo importante, hay una nueva película, le dieron 100 puntos, pero que diablos?
Yo no supe que responder, subí los brazos y le dije que no, que yo qué se.
El tannat se puso de moda? Qué hace que ahora estemos hablando de aquel vino?
Para variar no tengo respuestas, lo único que se es que después de tantas menciones
lo único que quiero hacer, ahora, es probar un tannat y si es con un asadito, mejor.

Tuesday, November 6, 2007

Lo que ellas quieren

Antes de comenzar una advertincia: Este post es un tiro al aire y no muy bien coordinado, pero a la larga, como diria Ricardo, puede ser interesante.
Siguiendo con el tema que expuso hace algunas semanas Julián, quiero comentarles uno de los últimos vinos que he probado o que al menos merece que se los cuente. Porque hizo, toda la situación, llegar a un punto bien entretenido.
Voy a partir con algo que fue totalmente nuevo para mi y que me dejo con ganas de seguir probando. Se trata de un Pinotage de Sudáfrica que golpeó mi paladar, sin ser un tremendo vino.
Nos juntamos hace algún tiempo con unos amigos de Jessi para probar diferentes vinos. El marco era extraordinario, no les quiero sacar pica, pero fue tremendo. Era principio de otoño y en la mesa cerca de siete diferentes vinos de diferentes partes del mundo, la idea era catar, pero para ser sincero, la intención de muchos era tomar, reírse y conversar. Estábamos en la mesa, pero la mesa estaba ubicada en el techo de un edificio de Arlington, la vista maravillosa, de frente al Potomac, el Capitolio y el monumento a Washington sobresalían y la luna se asomaba a la distancia por Maryland.
La verdad es que ese cuento no tiene mucho que ver, pero quería contárselos. Bueno vamos al Pinotage. Esta es una cepa, emblema, si lo quieren poner así, de Sudáfrica y como "todas" las cepas emblemas esta también fue encontrada por casualidad allá por los años 30. El vino, Sebeka 2005, tiene cierto color más oscuro de lo normal, pero lo diferente, al menos para mi, fue su aroma y su sabor. Fuerte, extrovertido con toques a cuero, algo de frutas rojas, pero (a mi humilde parecer) mucho, mucho salame. En boca continúo duro, me hizo recordar al Shiraz, pero esta era mas animal, más tierra, más viseras. De hecho, este de todos los vinos que probamos fue el que “gano”. Fue el favorito de los hombres, por lejos.
Que le pasó a las mujeres con el Pinotage, lo dejaron al lado, lo miraron lo tomaron, pero nada más. Ellas, votaron en masa por un Carmenere/ Cabernet Franc chileno. La situación me hizo pensar y harto sobre lo que ellas quieren en el tema del vino.
Hay diferencias en el paladar femenino y el masculino?
Todavía no lo se con claridad. Siento que las mujeres tienen un sensor tanínico mucho más desarrollado que el nuestro y lo que para los hombres puede ser un vino intenso para las ellas es algo que las sobrepasa. Incluso he pensado si son tan buenas para el vino como ellas dicen. Que creen ustedes?

Saturday, November 3, 2007

New York Times y el carmenere

Tiene que haber rebotado en Chile, pero yo no lo había leído. El pasado 17 de octubre, los criticos de vinos de New York Time se reunieron para hablar de vinos chilenos y enfocados en el carmenere. Hablaron del misterio de esta cepa y se preguntaban por qué Chile no fue afectado por la filoxera… Hay cosas sorprendentes de este informe y hay además temas que entusiasman y que nos hacen pensar. En gustos no hay nada escrito y tampoco en qué es lo que se pide a una botella de vino.
El staff de críticos cataron 25 carmenere, el que “gano” fue nada más y nada menos que Montgras reserva del 2005 que cuesta como 9 dólares. Montgrass superó a Montes, Casa Lapostolle y Concha y Toro y otros que se empinaban con precios cinco o seis veces más altos. “Nuestro favorito fue además uno de los más baratos de la muestra. Este es un vino de excelente precio, refrescante, vivo y balanceado que muestra ligeras notas ciruelas maduras, flores y especies”
Y eso es lo que me gusta de este mundo es que las sorpresas están a la vuelta de la esquina y uno puede apostar a tener vinos carísimos, pero que, a veces, no cumplen con las expectativas. De hecho le pegan un palito a Concha y Toro y a su vino carmín de Peumo porque “estaba demasiado dominado por la madera” (cuesta más de 70 dólares y no fue considerado dentro de los 10 mejores carmener de esta cata).
Sin embargo NYT toca un tema de fondo que puede ser duro de asumir y esa es la falta de identidad y de qué es lo que se quiere tener en una botella “los enólogos chilenos no están muy seguros de cómo sacar el mejor provecho a esta cepa. El carmenere que a nosotros mas nos gusto fue aquel que tenía ciertas notas picantes, florales y que mostró las cualidades que la ciruela tiene en esta cepa. Y es que uno imaginaría que los enólogos quieren mostrar algo que hace distintivo al carmenere, pero a menudo estas cualidades quedan opacadas por el exceso de madera o simplemente por una mala elaboración. Nuestro consejo… dejen al carmenere ser carmenere."
Si quieren darle un vistazo les dejo el link... http://www.nytimes.com/2007/10/17/dining/reviews/17wine.html

Thursday, October 25, 2007

Cuando aroma no es lo mismo que sabor

Por Ricardo Truffello

Hace poco tiempo, decidí salir un poco de mis compras tradicionales en La CAV. Éstas consistían principalmente en buscar excelentes puntos a muy bajo precio. Sin embargo la seductora botella de 1810 Casa Donoso 2005 (70% Carménère – 30% Cabernet Sauvignon) pudo más. Si porque con sus 9.000 pesos hubiera apostado a 89 puntos promedio, no obstante La CAV le confiere sólo 85. Pero continuemos que los puntajes a veces son subjetivos.

Este vino, del valle del Maule, corresponde a la línea Premium, de ahí mis expectativas. Lo lleve como gran cosa a casa de unos buenos amigos y los descorchamos antes de empezar a comer. Bueno que quieren que les diga, mi sorpresa fue mayúscula al encontrar el concierto de olores más exquisito que hasta ahora he sentido en un vino (sobre todo después de unos 15 minutos de abierto). Aromas a coco y un largo final de vainilla me embriagaron. Fue tanto que al tomarlo me decepcioné. El vino era bueno, pero con un comienzo más acido de lo que hubiese querido, el final era más equilibrado con notas a hierbas (quizás romero). Recomiendo decantar, porque tiene gran cantidad de borra

En síntesis estuve gran parte de la noche con la nariz metida en la copa (situación algo dantesca considerando el tamaño de la misma) extasiado y claro por extensión terminé tomandome de buen gusto gran parte de la botella. A pesar de aquello, nunca logré asociar el aroma del vino con su sabor, cosa que generalmente si sucede.

Sunday, October 21, 2007

Mis tres últimos vinos

Por Julián Véjar

No es que valla a dejar de tomar vino y estos sean los tres últimos que bebo. Se me ocurrió que en vez de comentar un vino en particular, podríamos comentar los tres últimos de modo de no tener que escribir tanto y a la vez crear una pequeña lista rápida para consultar en caso de ser necesario. Si les gusta la idea aquí van mis 3 últimos en orden aleatorio por cierto.

Anakena, Carmenere, Vintage 2006, Valle de Rapel. Color rojo guinda, cuerpo medio más bien delgado. Su nariz es por decirlo de algún modo mezquina, solo un poco de mora y pimienta, harta pimienta. En boca, las frutas nadan en acidez y los taninos atacan el paladar como verdaderas flechas. El final es largo. Quizás mas carne y menos guisos.
Cono Sur, Carmenere 2006, Valle de Colchagua. Color rojo violáceo, a la vista parece cabernet sauvignon, cuerpo poderoso. En nariz mandan las ciruelas y las moras. En boca los taninos son suaves verdadero terciopelo en el que nada la fruta madura. El final es corto pero sin duda se trata de un vino muy equilibrado. Para cualquier comida incluso solito.
Bisquertt, Casa la Joya, reserve 2001, Valle de Colchagua. Mmm. Color guinda, delgado para mi gusto. Algo alcohólico, en nariz presenta bastante fruta roja, la madera aporta especias. En boca no emociona, los taninos son muy suaves, no emocionan. Al oxigenarse aparece un sabor metálico. No pierdan su plata.
Eso seria todo. De los tres me quedo con el segundo.

Saturday, October 6, 2007

Oxigenación: mitos y certezas

Por Julián Véjar

La aireación u oxigenación debe ser una de las etapas que me salto la mayoría de las veces cuando abro una botellita de buen vino. Quizás por imprudencia o por desconocimiento de sus bondades la destapo solo unos minutos antes de servir. Suelo reparar en detalles como la temperatura ambiente, el corte correcto del gollete, la introducción correcta del sacacorchos la limpieza de la boca de la botella y la pulcritud y corrección de las copas, pero de aireación nada., asi que me dedique a investigar un poquito.
Por lo general se acepta que vinos que han permanecido guardados por un par de años deben ser decantados antes de servirlos pues es en esa oxigenación que se elimina el denominado aroma de reducción. Este se caracteriza por notas animales, de cuero o establo; aromas a quemado o notablemente vegetales, y sensaciones como de caucho, plástico o goma de borrar. Ojo que no solo ocurre en tintos. La literatura habla de 1 hora de decantación aproximadamente, algo impensado para mi ímpetu. Aunque para mi felicidad, los vinos que tomo (varietales y reservas de un par de años) no requieren, según los expertos mas de unos 15 minutos. Lo ideal es que se haga en una botella decantadora y no en la misma botella en la que ha estado envasado el mosto. De hecho, la decantación cumple dos misiones: por un lado contribuye a la aireación y oxigenación del vino, y por otro separa las posibles precipitaciones o sedimentos que aparecen de forma natural en los tintos de largo envejecimiento (reservas). Como consecuencia de esto, los vinos gruesos van suavizando discretamente su aspereza y desplegando sus aromas ocultos.
Para entender porqué debemos oxigenar el vino hay que hacer un pequeño repaso de química de 4º medio. Resulta que en la naturaleza, en nuestro cuerpo y por cierto en el vino, están presentes las reacciones de oxido-reducción las que se basan en la ganancia o perdida de electrones por parte de las especies químicas presentes. En un ambiente falto de oxigeno como la barrica y mas aun el de la botella, se favorece la reducción de estas especies, no obstante, al abrir la botella se nutre de oxigeno el ambiente y se desencadena rápidamente el proceso de oxigenación y por ende, de oxidación del vino, permitiendo entre otras cosas la activación de las bacterias que transforman el alcohol etílico en acido ascético, o sea vinagre. De ahí viene la frase “se picó el vino”, esto porque seguramente lo dejamos demasiado tiempo abierto. Para evitar bochornos, los sommeliers suelen oler el cocho antes de servir la botella, este debe oler solo a vino.
Pero hay aromas que ni el mejor decantado puede eliminar, son aquellos que provienen de malas técnicas en la elaboración del vino. Aromas excesivamente verdes, a barniz, acetona o pegamento. No obstante la literatura menciona la presencia muchas veces de olor a huevo podrido. Esto proviene de mala utilización del azufre en la viña y que genera acido sulfídrico. Para eliminar este y otros aromas que no sean los recién mencionados se debe “jarrear” el vino en un decantador de alrededor de 1,5 litros de capacidad dejando caer el vino”alegremente” de modo que se forme una pequeña cantidad de espuma, esta obviamente contiene oxigeno lo que acelerara la desaparición de los aromas desagradables y deja ver las notas propias del vino. Si no tenemos decantador, debemos encargarlo para navidad o para nuestro cumpleaños, pero mientras tanto podemos hacer el burbujeo en la copa al momento de servir. Notarán la diferencia.
Seguramente han advertido más de una vez que los últimos sorbos de la botella son los mejores y eso también tiene una explicación en la oxigenación. Los taninos presentes en el vino cumplen una función antioxidante que, al ser abiertos al ambiente deben “luchar” contra el oxigeno del aire. En ese proceso se suavizan permitiendo que los aromas y sabores se expresen en toda su dimensión. Probablemente ese vino requería un par de años de guarda para realizar el mismo proceso que realizamos en unas pocas horas en el decantador.
Finalmente, si nos encontramos con un vino de gran estructura que lleva buen tiempo de guarda, lo que podremos notar por los sedimentos o “posos” en el fondo de la botella, puede no ser acertado el oxigenar muy violentamente el vino y bastara con unos minutos previos a la degustación. Estos vinos hay que servirlos con mucho cuidado, ojala al trasluz de una vela. Ahora si el vino es demasiado evolucionado bastara solo con unos minutos en la copa antes de que “mueran” en la copa.
¿Que hacer con los “potitos” de vino que han quedado sin servir junto al sedimento?, seguramente el mejor de los vinagres caseros, siempre que descorchemos varias.

Tuesday, September 25, 2007

A sacarle partido al botellón

Ya la botella está vacía. Fueron largos días, nos costo tomarlo. Básicamente, la conveniencia más que la calidad. Al menos, fue eso lo que buscábamos cuando compramos este botellón de 1.5 litros de Santa Carolina.
Una vuelta atrás. Desde que llegamos a Estados Unidos les he ido contando de como los vinos chilenos están posicionados en el mercado gringo. No lo hacen mal, hay presencia en la mayoría de los supermercados y la marca Chile en el mundo es sinónimo de buenos vinos, no los mejores, no los extraordinarios, pero buenos. Algo mejor que en el fútbol.
Y en esa variedad, mezclado con melancolía y algo de economía (más de lo último eso sí), decidimos comprar un vino barato y que sirviera de aperitivo y para acompañar algunas comidas de los caluros días de verano. Así lo hicimos, aunque con miedo.
Son dos las empresas chilenas que apuestan aquí por los vinos de gran tamaño, que dicho sea de paso, las botellas grandes se venden y harto por estos lugares. Dentro de estas dos viñas esta Santa Carolina y Concha y Toro con apuestas similares en el marketing y supongo que en sabor también.
De los vinos que les hablo son frontera de Concha y Toro y Vistaña, de Santa Carolina. Con uvas de alta producción, estos caldos van por el tamaño y no la calidad. Diseñados para una fiesta, un aperitivo rápido en una comida de la que eres anfitrión y que te pilló de sorpresa. No vas a quedar mal, pero tampoco serás recordado por tener el mejor vino del barrio.
Se me imagina que en estos botellones hay de todo y bien mezclado. Este blanco, por ejemplo, confirmo la regla. La etiqueta no decía mucho... Sauvgnon blanc y Chardonay (30% y 70%) y fabricado con "uvas del valle central de Chile", lo que claramente puede significar muchas cosas. Osea un poquito de esto y agregamos esto otro y embotellarlo.
Pero ojo, La verdad este blanco después de abrirlo fue de menos a más, aunque en ningún momento nos decepcionó. Entre más pasaban los días más olores y sabores salían del botellón. Si en un comienzo la lima y los cítricos jugaban de local, al paso de los días eso cambio, las frutas tropicales comenzaron tomar mas peso, las piñas, plátanos e incluso cebolla dijeron presentes. La textura en cambio paso a deteriorarse (ojo que no se imaginen un par de semanas el refrigerado, hablo de 5 días como mucho) si al principio tuvo mas personalidad, al final un toque algo amargo nos decía que ya no podían pasar más días. Bien bueno para un vino de mesa, no le pidamos más tampoco.